La contaminación acústica es considerada por la mayoría de la población de las grandes ciudades como un factor de molestia muy importante, que influye directamente en la calidad de vida de sus ciudadanos. El término contaminación acústica hace referencia al ruido cuando éste se considera como un contaminante, es decir, un sonido molesto que puede producir efectos fisiológicos y psicológicos nocivos para una persona o grupo de personas. La causa principal de la contaminación acústica es la actividad humana, el transporte, la construcción de edificios, obras públicas y las industrias, entre otras.
Un sistema de monitorado de ruido es básicamente un equipo que registra de forma continua los niveles de ruido existentes en el ambiente urbano (calle, carretera, plaza, etc.) mediante un micrófono dispuesto a unos 4 metros de altura sobre la vía urbana y a 2 metros de distancia de la fachada del edificio más próximo.
Los ruidos recogidos por el micrófono se analizan mediante un sonómetro/analizador estándar que se encuentra alojado en una maleta que facilita su transporte, a la vez que incorpora unas baterías para permitir que el equipo siga funcionando de forma autónoma sin necesidad de conexión a la red eléctrica.
Los niveles de ruido calculados por el sonómetro/analizador, se vuelcan a través de Internet, vía router telefónico, a un ordenador que está situado en el Laboratorio de Acústica de la Escuela Politécnica de Cuenca, para su almacenamiento, análisis y procesado.